15/3/11

noche oscura de sartenes


como una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.


12/3/11

· 44 días sobre el Támesis ·

La noria azul metálica

sobre sus mástiles blancos

gira sobre el Támesis

como la rueda de un vapor.

El ilusionista se reta con la resistencia

colgándose en una jaula de cristal

44 días, 44 noches,

suspendido en la transparencia.

Pintores, fotógrafos, showmen,

performance libre en la nave,

muestra colectiva de artefactos;

Radiohead inunda el barco

balanceando sobre el río

el recipiente radioactivo.

Las gaviotas y la brisa

únicos testigos

del atardecer que funde el cobre

sobre las cúpulas y los ladrillos victorianos.

La corriente verdea bajo

los puentes

arrastrando los afluentes

de ideas, palabras y creaciones.

Así es Londres.

sampler, peircing, rastas, tatoo,

neón, chill out, buda, patchouli,

jeans, plataformas, metal,

chinatown, marihuana, lamb,

red, black and white,

cuero, sun glasses, patillas,

pantalones de campana,

ombligos en libertad.

Candem Town, of course.



11/3/11

El pozo del Fraile

El 8 de marzo de 1933 se estrenó Bodas de sangre . Lorca basó su tragedia en un crimen cometido años antes en un cortijo de Almería, en el cortijo del fraile. En vísperas de su boda, la hija del cortijero se escapó con su primo, del que estaba enamorada.
El hermano del novio, al ver que la novia no se presentaba a la ceremonia, salió en su busca y los encontró. Mató a su primo, el fugado con ella. Aquel crimen estigmatizó a sus protagonistas. La novia se enclaustró en su casa y no volvió a salir nunca más.

Lorca conoció el suceso cuando estaba en la Residencia de Estudiantes y recordó la temporada que pasó durante su infancia en Almería. Probablemente, conocía aquel lugar y la noticia de aquel crimen le afectó lo suficiente para escribir Bodas de sangre.

El cortijo donde acontecieron los hechos, un antiguo convento dominico, padece un estado continuo de abandono e imparable deterioro sin que afecte a la pugna que mantienen los propietarios y la Junta de Andalucía para mantener el edificio que se viene abajo.



20/2/11

·Voy soñando· _ Marcos Ana


La libertad y el aire
soplando en mi cabello.
Campo y aire sin fin
¡oh, luz ¡ sin otro cerco
que el amor de unos brazos
enlazando mi cuello.

Soñar, siempre soñar,
con los ojos sin sueño
que soy un hombre vivo
siendo tan solo un preso.

Hay árboles y un rio
fijos en mi recuerdo;
una infancia salvaje,
un dulce amor ingenuo,
y dos nombres grabados
en el chopo más viejo.

El cielo aquella tarde
era como un espejo.

El choperal tendia
para el amor senderos.
Todo era luz. La gloria
de Mayo iba en mi pecho.

Un vilano de plata
se enredó en sus cabellos.
Acudi tembloroso
con mis dedos trémulos...

Sus ojos me invadieron
de aroma y sol.
El viento, inmovil,
nos miraba:
fue aquel mi primer beso.

Soñar, siempre soñar
que vuelvo a todo aquello
que dejé y ya nunca
encontraré al regreso...


18/1/11


·Barron Storey·



9/1/11

R H I NO C E R O S


Rhinocéros

Unicornio de hormigón víctima del sobrepeso. Pariente bélico del hipopótamo… El Rinoceronte es un animal que ha sido considerado muy exótico hasta hace muy pocos siglos. Su impronta en el arte, el cine o la literatura es patente.

En el rinoceronte que Durero dibujó hacia 1515, su visión es errónea, fantástica, y genial a partes iguales. Es más que probable que jamás conociera de primera mano ningún ejemplar de esta especie, y para dibujarlo se ciñera a las descripciones de la época (el rinoceronte tuvo una destacada presencia en todos los bestiarios medievales, y fue descrito, entre otros, por Marco Polo). Merece atención el énfasis que Durero pone en la coraza del animal, como si buscara una analogía con la armadura que habría de llevar idealmente el Hombre del Renacimiento…

El caso de Salvador Dalí es especialmente fértil. Su fascinación por el rinoceronte entronca con su interés por las formas vivas que reúnen un interior blando y una coraza dura y de compleja arquitectura. Dalí debió sentir al rinoceronte como un crustáceo terrestre. Entre los innumerables retratos fotográficos de que fue objeto (Dalí supo siempre hacerse retratar con gran maestría) se encuentra esta imagen.





14/12/10





Los diversos posibles



6/11/10


Basquiat escribió:

Había una vez un Principito que tenía una preciosa corona. Un brujo malo y envidioso lo encerró en una torre, de donde no podía salir. El niño se encaramaba a lo alto de la torre y daba cabezazos contra los barrotes para que le oyeran y vinieran a liberarlo.
No lo soltaron nunca y murió allí en la torre.
El ruido que hacía con la corona y que abarcaba kilómetros y kilómetros era tan hermoso, que desde todos los lugares los hombres se paraban a escucharlo, tendiendo sus manos al viento para intentar atraparlo con sus manos.



24/5/09

AUGIÉRAS

La fijación con Barceló por Augiéras viene de hace un tiempo. Personaje conflictivo y aventurero, el artista y literato francés recorrió numerosos países y también recaló en Malí, lo que al pintor mallorquín le ha provocado una mayor sinergia. Ahora, en cierta manera, será "artista invitado" en el pabellón español en la Bienal de Venecia de la mano de Barceló que, en cierta manera lo "apadrina" después de su muerte. Barceló ha querido incluir en la muestra piezas de pequeño formato del francés, que forman parte de la colección privada del mallorquín. Augiéras pasó su vida entre Périgord, Algeria y el monte Athos. Místico, provocador e insumiso, dejó una vasta obra literaria, así como magníficos cuadros y dibujos. Barceló los colecciona desde principios de los años noventa. Por eso, señala Barceló, decidió optar por Augiéras, "un artista casi desconocido del pasado inmediato que también vivió en África y que ha caminado un poco por las mismas rutas que yo", añade.
François Augiéras nace en Rochester, Estados Unidos, en 1925. De padres franceses, gasta casi todos sus días en Francia. A los catorce años abandona la casa materna, hastiado de una tiranía casi imperceptible. Del padre, apenas nada, muerto desde hace años. Viaja por África y Grecia y se instala, casi definitivamente, en la Dordoña. Fatigado de Occidente, recurre a otras supersticiones: el budismo, el pitagorismo, las cíclicas creencias de la Nueva Era. Para publicitar su fe, escribe narrativa. Algo dice André Gide sobre su primera novela y casi nada se afirma de las seis posteriores. Para la última, publicada póstumamente, un ritual: vivir lo que ha de escribir. Así, se interna en un asilo, habita una cueva y se entrega, al fin solo, a un extraño experimento: ensayar una nueva civilización, un nuevo estado espiritual, un humano otro. Muere, acaso propiciamente, antes de concebir su fracaso.
Una mañana, toda tedio, en la campiña francesa. Un festín inútil de moscas y animales. El sol y sus molestias. Entre la luz, un hombre que camina y no para. Ni los bichos ni aquellas cosas verdes lo detienen. Ya en su cueva, despotrica. Contra Occidente. Contra el cristianismo. Contra el mundo yermo. Si pudiéramos admirarlo (esto no es una foto), diríamos: uno de los nuestros, un misántropo. Más o menos. Porque dejamos de escuchar, no advertimos: de nuevo afuera, sobre el pasto, ya ora. En vez de despotricar, alecciona, alegremente. Sobre la naturaleza. Sobre el amor. Sobre Dios. Responde a un nombre –François Augiéras–, aunque allí, en la Dordoña, nadie lo llama de ese modo. El diablo ermitaño, dicen. El diablo escribe, no tratados, novelitas. Hay mejores, hay peores. Morirá pronto, apenas nos volvamos, porque no sido una vida fácil. Tiene, ya, 46 años. Miremos hacia arriba, apenas un instante, para dejarlo morir a solas. Cielo macilento.

5/4/09


á r b o l

Los celtas veían en el árbol no sólo la esencia de la vida sino el recurso para predecir el futuro. Curiosamente, este medio tan primitivo era considerado por los druidas el más eficaz a la hora de establecer un pronóstico sobre el destino que espera a cualquier ser humano. El árbol permitía establecer una comunicación con los tres niveles del cosmos: el subterráneo, por sus raíces que buscaban en las profundidades el agua; la de la superficie de la tierra, por medio de su tronco y sus ramas; y las alturas, a través de la copa y las ramas superiores. Siempre reunidos la totalidad de los elementos: el agua que fluía en su interior, la tierra que se integraba en su cuerpo por las raíces, el aire que alimentaba las hojas y el fuego que surgía de su fricción. Desde el principio de los tiempos el árbol había mantenido una relación vital con el ser humano celta, al proporcionar el primer hogar, leña, sombra y alojamiento para las aves que podían convertirse en caza para alimentar a la tribu. Sin embargo, los druidas consideraban que la relación podía hacerse más íntima, si se tenía en cuenta que cada hombre o mujer lleva en su interior un árbol, por medio del cual alimentaba el deseo de crecer. Como las raíces del árbol se sumergían en el suelo mientras sus ramas se elevaban hacia el cielo, el druida lo consideraba como la relación enre la tierra y el cielo. El árbol es símbolo de la Ciencia y sobre su madera han sido precisamente grabados los textos célticos antiguos.Los meses celtas son trece ya que estaban calculados sobre la base del calendario lunar basado en las trece lunas llenas. Cada mes estaba asociado a un árbol cuyas características definían tanto la personalidad de los nacidos en ese periodo, como la energía que imperaba en ese mes.